La Ruta del Hierro en los Pirineos

El patrimonio industrial vector de cohesión regional

La Ruta se enmarca dentro de la filosofía y las pautas del Instituto Europeo de Itinerarios Culturales de fomentar una mayor unidad entre sus miembros a través del campo de la cultura y a la vez promover la unidad y la diversidad de la identidad europea. Es esencial para las nuevas generaciones tomar conciencia de una identidad y de unos valores comunes europeos. Para llegar a identificar estos valores se debe promover el patrimonio como reflejo de la historia para encontrar los vínculos que unen diferentes regiones y culturas.

En un contexto general de concienciación creciente sobre la importancia del valor y fragilidad del patrimonio industrial, varias regiones pirenaicas iniciaron unos proyectos sobre la historia de la siderurgia. A diferencia de las áreas del norte de Europea que adoptaron el sistema indirecto y los altos hornos, hasta finales del siglo XIX, los Pirineos y otros territorios del sur se mantuvieron fieles a la reducción directa con la que se obtenía el hierro en un horno bajo en una sola operación sin pasar por el fase de la fundición o de hierro colado. Los estudios muestran que esta vía fue escogida por las comunidades y los maestros ferrones porque era la que mejor se adaptaba a su entorno económico y social. Progresivamente, los ferrones introdujeron innovaciones que podían ser importadas (intercambio de ideas) o resultar de una mejora diseñada por los propios obreros locales. La variedad de esas respuestas técnicas permite establecer unas claras diferenciaciones geográficas y cronológicas, pero, en todos los casos, se mantuvo el estrecho vínculo entre la industria y el ecosistema montañoso ya que el bajo horno se alimentaba con el mineral de las inmediaciones y el carbón vegetal obtenido en los bosques cercanos; los ríos proporcionaban la fuerza motora. Finalmente, a finales del siglo XIX y al XX, esta industria muta para mantener su papel en el mercado europeo del hierro, adoptando la reducción indirecta y los altos hornos.

El evidente parentesco entre las diferentes siderurgias pirenaicas confiere una clara unidad temática a la región que une el Atlántico con el Mediterráneo. Los intercambios tecnológicos y comerciales trascienden las fronteras regionales o estatales. Esta cultura industrial compartida evidencia una clara convergencia de intereses entre los programas patrimoniales desarrollados en los Pirineos (Andorra, Cataluña, País Vasco, Ariège y Aquitania); esta convergencia sirvió para fundar la red de colaboración transnacional que obtuvo la certificación de Itinerario Cultural Europeo. Su finalidad es compartir las experiencias y las competencias en el ámbito de la conservación y la difusión del patrimonio siderúrgico, de las minas y del paisaje del hierro.

El interés y el potencial del proyecto global ha llevado a las administraciones implicadas (gobierno, regiones, comunidad de municipios y ayuntamientos), a reiniciar las estrategias transversales. La iniciativa se ha consolidado con la constitución de una asociación internacional, La Ruta del Hierro en los Pirineos, con vocación patrimonial y turística. Esta red constituye un foro representativo abierto a los profesionales que comparten la misma preocupación: proteger y poner en valor la memoria del hierro mediante la creación de productos culturales comunes dirigidos al mundo educativo y el gran público.

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